Wilco, eterna juventud abr14

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Wilco, eterna juventud

Querido lector, me dirijo a usted para advertirle de que si no es un acérrimo seguidor de Wilco, lea lo que sigue para poder “guiarse por el buen camino”, si por el contrario ya es un fiel creyente en “la religión” de los de Chicago, léalo también para cerciorarse de que sigue la senda correcta. De no estar en ninguno de los dos colectivos, corra a su tienda de discos a comprar “the whole love”, ¡pero ya!

Nunca dejarán de sorprendernos los caminos que guían a una banda a ampliar cuantitativamente su público, de tal manera que no siempre el trabajo “más accesible” es el que llega al tímpano de mayor número de oídos. Cosa así sucede con Wilco, pues “the whole love – 2011” viene a confirmar que ya no son una distante banda de culto, sino una capaz de ampliar número de oyentes sin decepcionar a sus fieles seguidores, y es que “the whole love” afianza generando confianza.
¿Qué aporta a la amplia, variada y cuasiperfecta discografía de la banda de Illinoise? Nada y todo. Echemos un vistazo por algunos de los doce cortes que lo conforman para hacernos una idea.
Empezamos escuchando ese acercamiento al krautrock de “art of almost” que deriva en un final rayano al rock progresivo y no podemos evitar los paralelismos con “al least that´s what you said”, tema que abre el que para un servidor es su mejor trabajo hasta la fecha, “a ghost is born – 2004”. Ese control de la música mediante la arrastrada voz de Jeff Tweedy que caracteriza ambas obras de arte eriza los pelos como pocos saben hacer.

De pronto nos muestran su lado más ¿pop? con “I might” (segundo corte del magistral álbum), para a continuación llevarnos al agujero negro del universo de Tweedy y cía., al lugar de no retorno que comienza con el piano de “sunloathe” y acaba con el magistral loop de guitarra acústica de “one Sunday morning”.

En medio no podemos ignorar la letárgica “black moon” o la enérgica “standing O” como fieles señas de identidad de la banda.

Puede que “the whole love” sea uno de esos discos dónde nada sobra ni nada falta, pero no es esto algo extraño en Wilco. Hagamos una retrospectiva de lo hecho por los “eruditos del resurgir de la americana” desde 1995 para darnos cuenta de ello.

Fue en este año en el que se publicó su primer álbum “A.M”, disco más cercano a las raíces del folk, dónde la experimentación no tenía cabida, todavía. “Being three – 1996” y “summerteeth – 1999” son quizás los álbumes que más debieran acercarles al gran público, pero “yankee hotel foxtrot – 2002” y “a ghost is born – 2004” abrieron brecha con él, pues comenzaba la sinergia entre la americana más clásica en el fondo y la modernidad más actual en las formas, formato difícil de digerir para el mainstream. Canciones presentes en “a ghost is born” pudieron, sin embargo, subirles al podio de bandas con pasado, presente y futuro. Tenían su bagaje, cumplían con creces en la actualidad del momento (temas como “al least that´s you said”, “hell is crome” o “I´m a wheel” daban buena cuenta de ello) y tenían grandes perspectivas de futuro por la senda creciente que venían siguiendo y no parecían dispuestos a abandonar.

Luego llegó el que muchos definen como el “letargo de la banda” (letargo con discos que suponen lo que otros grupos añoran alcanzar como clímax creativo), los álbumes que no añadían nada nuevo a lo ya hecho pero que ayudaban a definir un sonido que se convertiría en característico e inconfundible: “sky blue sky – 2007” y “wilco (the album) – 2009” conforman ese momento de relax.

Y así, obviando directos (“kicking television: Live in Chicago – 2005”) y algún que otro proyecto paralelo, DVD y otro material que no conformaban discos de estudio de la banda al completo, llegamos al motivo que generó estas líneas, “the whole love – 2011”. ¿El despertar de Wilco? Es que nunca estuvieron dormidos, ¿su disco más accesible? No, pero… ¿y si lo fuera?, ¿su obra maestra? Pues escúchenlo, oigan también todo lo precedente y luego opinen, les será difícil decantarse, muy difícil, pues “the whole love” no es un resurgir, sino una muestra de que Wilco se bañaron en la fuente de la eterna juventud, musical claro.