Planeta imaginario

Josep M. Gimeno: “Lo que más me gustaría haber sacado del maletín de ‘Planeta Imaginario’ serían más guiones”

Hay una generación que hoy ronda los 30 años que tuvo el inmenso privilegio de disfrutar programas imborrables en los 80. Todo a través de los dos canales de televisión pública que había en España en esos tiempos. No, no vamos a hablar de ese programa que tantas conversaciones antológicas ha dado a los adultos mortales de hoy día, La Bola de Cristal (dir. Lolo Rico, 1984-1989), fenómeno televisivo explotado y tratado hasta la saciedad por uno y otros, sino de otro: Planeta imaginario (dir. Miquel Obiols, 1983 -1986).

Aprovechando la vena nostálgica que de vez en cuando tiene uno cuando se acerca a Youtube, busco y busco la famosa melodía de cabecera (Isao Tomita: Arabesque nº1 de Debussy) de un programa que me plantificaba todos los lunes por la tarde ante la pantalla.

Cuando contemplo algunos vídeos voy directo a comentarle a un amigo contemporáneo a través del Messenger lo que acabo de encontrar. Inevitablemente coincidimos en la misma reflexión: “Tío, es supervanguardista. ¡Es un programa de niños! Es increíble”, nos decimos. Concluimos honesta y humildemente, que “no me extraña que hayamos salido todos unos colgaos”.

En este programita de media hora de duración, la protagonista/conductora del programa era ‘Flip’ (Teresa Soler), una chica de unos 16 años que vivía sola acompañada de ‘Muc’, su amigo invisible en el Planeta Imaginario y, eventualmente, con ‘Maletín’ (Josep María Gimeno). Dormía en una cama de metacrilato transparente, la cabecera cambiaba en cada programa, al igual que la superficie de su planeta, que era completamente blanco con unos volúmenes cúbicos, también cambiantes en cada episodio, que simbolizaban el relieve.

El programa lo animaban las fantásticas visitas que recibía al planeta. Con ‘Flip’ interactuaban personajes de cuentos, malabaristas, títeres, contadores de historias, músicos, mimos, etc. Un prodigio de la imaginación.

En internet podemos encontrar varios vídeos y relatos de algunas de las historias que se contaban: ‘El Libro Ceniciento’ ó el ‘Lector vampiro’. Montajes videomusicales como ‘La Isla de los Cuadrados Mágicos’, con un impresionante repertorio que nada tiene que ver con el Bisbalismo de hoy en día: Robert Fripp & Brian Eno ‘Evening Star’, (1973), y un tema de Rolling Stones. ‘Delirium tremens’ para los que merendábamos Nocilla (sin blanco, en mi maniático caso).

Apenas tengo en la memoria la melodía y las imágenes de la cabecera y un maletín. Recuerdo a un tipo vestido con un mono de pintor manchado con pintura de colores. Tenía un gran bolso del que ‘Maletín’  sacaba objetos y objetos. Era como la juguetería de mis sueños, algo así como la chaqueta del cuento que sacaba monedas de oro de los bolsillos. Lo recuerdo con absoluto encanto. Pues bien, tras una tarde navegación me encuentro cara a cara, mail a mail, con el actor que intepretaba a maletín.

Josep María Gimeno es actor y cantante. Vive una vida que está ligada al teatro y a la canción. Ha participado en numerosas obras a lo largo de estos más de 20 años que han pasado desde la última emisión.

¿Qué significaba para usted formar parte del equipo de un programa como Planeta imaginario? ¿Cómo ha condicionado su carrera?
Cuando salí del cásting escogido para el papel de ‘Maletín’, tuve una alegria grande. Formar parte de Planeta imaginario era algo muy interesante: trabajar semanalmente en TVE con un proyecto apasionante y de larga duración. Fue muy beneficioso para mi carrera. Pero después descubrí que, además, los contenidos del programa eran interesantísimos. Gustaban mucho en general, trabajaba con unos grandes compañeros, y compartía plató cada semana con muchos de los grandes profesionales de la escena catalana del momento. Eso último fue lo que más condicionó mi carrera, admirando a tantos artistas y siguiendo su evolución en el arte y en el tiempo.

Ese espacio marcó una época y quizás a una generación, ¿Guarda un grato recuerdo de todo aquello?
Yo también lo creo, aunque tengo la sensación de que Planeta imaginario era un programa también para las futuras generaciones, porque era futurísta, avanzado al momento, tal como su título indicaba, como si perteneciera al género espacial, de ciencia ficción. Guardo un gratísimo recuerdo de esa experiencia y hubiera querido prolongarla mucho más.

¿Es posible hoy en día hacer un programa de ese estilo y que llegue al público infantil? ¿Cree que las generaciones actuales serían capaces de asimilar y disfrutar de un nuevo Planeta imaginario?
Creo que sí es posible. También pienso que se hacen programas muy interesantes y de contenido educativo. Estoy seguro que las generaciones actuales se lo pasarían muy bien con un Planeta imaginario puesto al día, claro.

¿Falta imaginación entre los guionistas para producir un programa con ese sello tan especial? ¿La audiencia pide hoy otro tipo de contenidos? ¿O manda el mercado?
Estoy convencido que hay mucha imaginación y creatividad en general. Tener personalidad y llegar al público ya es otra cosa. La audiencia quizás pide un determinado tipo de contenidos, más de entretenimiento, pero si encuentra un programa educativo, cultural y disfruta con él, eso es estupendo. Respecto a si el mercado manda… No, supongo que la oferta y la demanda cuentan como en todo.

Alguna vez alguien se ha dirigido a usted para darle las “gracias” o decirle “encantado de conocerle, ‘Maletín’”…
Durante esa época me saludaban a menudo, sobre todo los niños.

¿Qué es lo que más le hubiese gustado sacar de aquel Maletín y que nunca pudo hacer?
Trabajé tan a gusto en el programa, con el papel y con los guiones, que  sólo me hubiese gustado sacar más guiones para permanecer más tiempo en TVE.

Han pasado ya más de 20 años desde que se emitió el programa. Supongo que las carreras profesionales de cada uno de los miembros del equipo han seguido caminos distintos… ¿Ha vuelto a trabajar con alguno de sus compañeros en años posteriores? ¿Mantienen contacto?
Conservo muy buenos recuerdos y me encanta cuando coincidimos. Algunos de nosotros nos hemos encontrado en diversas ocasiones, pero no profesionalmente.

He visto en su biografía que ha trabajado en multitud de obras. Me ha llamado la atención que ha sido monitor de teatro de la cárcel Modelo de Barcelona unos diez años. ¿Cómo fue esa experiencia?
Única. Mi trabajo consistía en animar a los internos hacia la actividad teatral: talleres de teatro, montábamos pequeños espectáculos, semanas culturales… Y también tutorías personales para programar la formación ocupacional durante la estancia en prisión. Creo que aprendí mucho de esa etapa.

¿Hay mucha diferencia entre tratar con presos y con niños? O planteándolo de otro modo, ¿Enriquece más actuar para el público infantil o para los adultos?
Uno se enriquece siempre que consigue actuar con éxito para un público, sea infantil o adulto. La riqueza viene dada cuando se consigue comunicar, transmitir aquello que se pretende.

¿Se ha sentido alguna vez etiquetado por un personaje? ¿Es difícil despojarse de un papel en el que uno está encasillado?
No me he sentido nunca etiquetado ni encasillado, en el sentido peyorativo de la palabra.
Si se me ha etiquetado o encasillado, ha sido siempre para bien. Despojarse de un papel no creo que sea fácil ni difícil. Lo difícil es llegar a ser ese personaje, y encontrar su particular personalidad. En el actor caben muchos personajes.

De todos los personajes que ha interpretado en teatro, TV, cine… ¿Con cuál se quedaría?
Cada personaje ha sido una etapa de mi vida. Me quedo con un poquito de todas.

También se dedica a la canción… Cuéntenos su experiencia.
Quise aprender el lenguaje del canto y se me ofreció la oportunidad de formarme y trabajar como vocalista de orquesta de baile. Lo hice durante unos diez años. Empecé justamente cuando comenzaba con el programa.

Para finalizar. Dígame, lo del Maletín era un poco raro, ¿No? ¿Sabe cómo nació ese personaje y todas sus actividades?
‘Maletín’ nació de la imaginación de Miquel Obiols, director y guionista de Planeta imaginario. Era el personaje encargado de recoger libros por todo el universo para llevárselos a su amiga ‘Flip’ que vivía, con el invisible ‘Muc’, en el Planeta.