‘Os reís porque sois jóvenes’ , el nuevo disco de Tachenko

TACHENKO, UNOS TÍOS SENCILLOS

El grupo aragonés acaba de publicar su cuarto disco “Os reís porque sois jóvenes” (Limbo Starr, 2010). Otro largo donde el pop, sin más (y sin menos) es el único y principal aliciente. Y es que, así son Tachenko, tíos sencillos que hacen música. ¿Es eso algo negativo o digno de alabanza?…

De las cenizas de “El niño gusano”, formación que supuso un referente en el Indie pop de los 90 en España surgieron algunas bandas que dieron que hablar “años a” de la disolución de los aragoneses. Así, Sergio Algora (fallecido en 2008) formó junto a Fran Fernández (Australian Blonde) los ya disueltos “La Costa Brava” y “el otro Sergio”, Vinadé, creó junto a Sebas Puente, Tachenko (acompañados en la actualidad por Edu Baos y Alfonso Luna). Y aunque poco tiene esta formación Zaragozana del surrealismo en las letras y la psicodelia en la música del grupo que lo fagocitó, otros alicientes hacen de Tachenko una banda más que apetecible en el actual panorama del Indie nacional.

Vinadé y compañía son un grupo de pop, sí, pero de ésos que hacen que este género no decaiga, de los que en cada disco (aún sabiendo lo que te vas a encontrar) no decepcionan. Se trata de esa música popular que en cada tema busca la melodía perfecta, tal y como hicieron en su día The Kinks, The Beatles… o más tarde Teenage Fanclub (todo un referente para Tachenko), pero sin aderezar esta preocupación por la melodía de una empalagosa ñoñería. Y justo ahí radica la principal característica de la grandeza de los de Zaragoza, ¡les preocupa la música sobre todo!, su cometido dentro del mundillo Indie no se centra en tener el flequillo mejor peinado o la chapa más molona del local (a juego con las zapatillas y el color del cinturón, “of course”), sino en hacer buenos discos y mejores conciertos.

Quizás la “presunta” simplicidad compositiva que caracteriza la música popular de Tachenko no sea más que un reflejo de su “sencilla personalidad”, y es que verlos en directo da gusto, bromean sin esperar a cambio la risa del público, se ríen entre ellos, se muestran cercanos y sobre todo, interaccionan con el público no marcando esa jerarquía (cuyo nacimiento desconozco) entre artista y plebe.

Claro ejemplo de la grandeza de este grupo es “Os reís porque sois jóvenes”, su último disco. Se trata éste de su cuarto trabajo y que no desmerece respecto a ninguno de sus anteriores álbumes, ya que temas como “Escapatoria” enganchan desde la primera escucha pero no aburren ni a la décima, no teniendo nada que envidiar a otras canciones bandera del grupo, como “Amable” (Nieves y rescates – 2004) o “Hacia el huracán” (Esta vida pide otra – 2008). Otros cortes del álbum que no son peores que “Escapatoria”, y que añaden otras virtudes (principalmente sentido del humor) son: “Compañeros del Metal”, himno satírico de greñudos con pelo Pantene o “El respland´or” (¿guiño al paraíso vacacional de Anne Igartiburu?). Ya más adentrados en el disco, otros temas como “La Resistencia” hacen que lo bueno no se aglutine al comienzo.

Eso sí, como a todo hay que poner “un pero”, Tachenko tiene el suyo. Su principal arma, lo es de doble filo. Y es que una característica intrínseca a la música pop, es que se entrega en grandes singles, pero no todo un disco se compone de éstos. Así, poco a poco te vas dando cuenta que de cada disco de Tachenko acabas escuchando siempre las mismas canciones, los mismos hits mil y una veces, mientras que al resto de temas les prestas una atención más superflua. Pero … inteligentes ellos, ¡entregan lo bueno en pequeñas dosis!. Al igual que en algunas cajas de surtido de galletas sólo te gustan dos o tres (habitualmente las que tienen envoltorio) y compras más cajas para tenerlas, te haces con cada disco nuevo de Tachenko para adquirir las dos o tres joyas de la nueva entrega.

Y es que, no me digáis que no es de alabar ver cómo en el panorama del llamado pop alternativo estatal aún quedan grupos cuya principal seña de identidad es la música, porque son, ante todo músicos. ¡Grandes Tachenko!