Gene Tierney, belleza con talento

ROSTRO INOLVIDABLE Y ETERNA ACTRIZ

Marcada por su gran belleza, Gene Tierney es uno de los rostros más atractivos del cine. Participó en decenas de películas, sobre todo en clásicos de los años 40.
Probablemente no tan archiconocida como otras divas del Hollywood clásico, pero no por ello menos destacable, la figura de Gene Eliza Tierney merece un reconocimiento especial. De gestos lánguidos, mirada fría e indudable belleza, estas características encajaban perfectamente en el rol de ‘femme fatale’, como en el caso de ‘Laura’ de Otto Preminger, que desde su aparición cautivaría a todo el universo cinéfilo. De infancia cómoda y prósperas perspectivas en la vida, ésta le fue concedida un 19 de noviembre de 1920 en Brooklyn. Su padre, empresario de seguros y su madre, profesora. Sus primeros años fueron felices, con todos sus caprichos hechos realidad y su paso por los mejores colegios. Tras pasar por Connecticut siguió cultivando su educación en Suiza durante algunos años para, volver a su país y empezar a actuar en el teatro. No sin ayuda de su padre, que hacía todo lo posible para ver a su hija triunfar tras el telón de Broadway donde comienza a trabajar en el 39. Tras verla, el magnate Howard Hughes trataría de seducirla sin conseguirlo al igual que otros a los que cautivaría con su exótica belleza, como J.F.K. Su presencia no era desapercibida para la crítica, a lo que como siempre, contribuía una gran dosis de belleza. En una reunión de sociedad conoce al director Anatole Litvak, quien, impresionado por su belleza y magnetismo, la recomienda a los directivos de la Warner Bros. y Columbia, para los que realizaría diferentes pruebas cinematográficas, pero sin resultados positivos. A punto de debutar en la MGM también sus esperanzas se ven frustradas. Productores como Darryl F. Zanuck (según el cual era «incuestionablemente la mujer más bella de la historia del cine») se prestaron a ofrecerle un contrato con la 20th Century Fox y su primera película llegó con el título de ‘El Renegado’ en 1940 y bajo la batuta de Irving Pinchel, en el que compartía cartel con Paul Muni (‘Scarface’) y el genial Vincent Price. Aunque al principio en sus papeles de la 20th Century Fox los críticos no fueron buenos con ella, y la catalogaron como “el peor descubrimiento del año”, la Fox percibe algo potencial en ella y le ofrecen un contrato de exclusividad, prometiéndole mejores papeles. Así, solventando críticas, finalmente su carrera se estabiliza y poco a poco la estrella se va formando. Su presencia, siempre magnética y seductora reinó especialmente en la década de los 40 con films como ‘La venganza de Frank James’ (1940) de Fritz Lang, ‘El embrujo de Shangai’ (1941) de Josef Von Sternberg, ‘Belle Starr’ (1941) de Irving Cummings, ‘La ruta del tabaco’ (1941) de John Ford, ‘El hijo de la furia’ (1942) de John Cromwell, ‘El diablo dijo no’ (1943) de Ernst Lubitsch, ‘Laura’ (1944) de Otto Preminger, ‘La campana de la libertad’ (1945) de Henry King, ‘Que el cielo la juzgue’ (1945) de John M. Stahl por la que estuvo nominada al Oscar que se llevaría la gran Joan Crawford, ‘El castillo de Dragonwyck’ (1946) de Joseph L. Mankiewicz e incluso en filmes de comedia como ‘El fantasma y la señora Muir’ (1947), de Mankiewicz junto a Rex Harrison y una jovencísima Natalie Wood. Su primer matrimonio, a los 20 años, tuvo lugar con el diseñador de vestuario Oleg Cassini, quien la vistió en ‘El filo de la navaja’, ‘El fantasma y la señora Muir’, ‘The Wondeful Urge’, ‘Vorágine’, ‘Al borde del peligro’, ‘Noche en la ciudad’ y ‘Casado y con dos suegras’ del que se divorciaría en el 52 con 2 hijos como fruto de esa unión.
{fotos 8}En los 50 sus interpretaciones siguieron copando la pantalla, pero tras ‘La mano izquierda de Dios’ de Dmytryck junto a Bogart, una fuerte depresión que la alcanza de lleno al verse frustrada en sus relaciones sentimentales sobre todo cuando el millonario playboy Aly Khan (ex-esposo de Rita Hayworth), la abandona, cansado de sus frivolidades. Tras un largo periodo de tiempo en que la actriz no se siente bien y es blanco de súbitos ataques de pánico, Gene decide internarse voluntariamente en una institución para pacientes con trastornos mentales en Idaho. Quizá porque nunca pudo superar el hecho de que su primera hija (que tuvo con Cassini) hubiera nacido con retraso mental, debido a que, durante el embarazo, Tierney se contagió de rubéola por culpa de una admiradora que la besó efusivamente en la mejilla, quizá por no poder superar la ruptura de su noviazgo con el príncipe, su profunda depresión estuvo a punto de desembocar en suicidio: la policía evitó que se arrojara desde una cornisa el día de Navidad de 1957.Tras años alejada del cine, consigue olvidarle y contrae matrimonio con el magnate petrolero de Tejas, Howard Lee, que acababa de separarse de otra gran diva del momento: Hedy Lamarr. Con su vida parcialmente arreglada, regresa a la pantalla de la mano de su amigo Otto Preminger en ‘Tempestad sobre Washington’, 1962, junto a junto a Henry Fonda, Walter Pidgeon, Charles Laughton y Peter Lawford, rodando sólo dos filmes más antes de desaparecer del cine. No se siente interesada en seguir filmando, por lo que decide retirarse. En sus últimos años, se mantiene muy activa escribiendo para un periódico de Houston acerca de sus propias investigaciones para el estudio de la salud mental, y organiza varias iniciativas a favor de los niños que requieren educación especial, sintiéndose inmensamente feliz con la posibilidad de ayudar a quienes, como ella, sufrían padecimientos similares. En 1981 enviudaría y una década más tarde, con 70 años, moriría de un enfisema pulmonar en Houston, Tejas. Corría el año 1991 y ese 6 de noviembre escribiría el fin de uno de los rostros más bellos del universo cinematográfico.